Baterías e hidrógeno: las dos alternativas por las que apuesta Mercedes-Benz (Daimler Truck) para el futuro del transporte
La transición hacia un transporte de cargas libre de emisiones es uno de los mayores desafíos que enfrenta actualmente la industria. En ese contexto, Daimler Truck ratificó su estrategia de avanzar simultáneamente con dos tecnologías de propulsión: los vehículos eléctricos a batería y los impulsados por hidrógeno. Lejos de considerar ambas soluciones como rivales, la compañía sostiene que son alternativas complementarias destinadas a responder a diferentes necesidades operativas. El objetivo es ofrecer a los transportistas la tecnología más adecuada para cada aplicación, manteniendo la eficiencia logística mientras se reducen las emisiones de carbono.

Actualmente, el principal exponente de la estrategia eléctrica de Daimler Truck es el Mercedes-Benz eActros 600, un camión que ya se produce en serie desde 2024 y que se ha convertido en una de las referencias del transporte de larga distancia electrificado en Europa. Equipado con tres baterías de fosfato de hierro y litio (LFP), alcanza una capacidad total instalada de 621 kWh, de los cuales puede aprovechar más del 95% gracias a las características de esta tecnología. Con una autonomía cercana a los 500 kilómetros transportando hasta 40 toneladas y la posibilidad de superar los 1.000 kilómetros diarios mediante recargas durante las pausas obligatorias de los conductores, el eActros 600 ya permite realizar numerosas operaciones de larga distancia con una rentabilidad comparable a la de los vehículos convencionales.

La clave de este modelo reside en la eficiencia energética. El sistema recupera energía durante las frenadas y descensos, devolviéndola a las baterías para maximizar la autonomía. Además, fue diseñado para soportar hasta 1,2 millones de kilómetros de operación durante una década, manteniendo un estado de salud de la batería superior al 80% al final de ese período. Esta propuesta resulta especialmente adecuada para rutas previsibles y corredores logísticos donde la infraestructura de carga ya se encuentra disponible o está en expansión.
Sin embargo, Daimler Truck reconoce que existen operaciones donde las baterías todavía presentan limitaciones. Para esos escenarios desarrolla el Mercedes-Benz NextGenH2 Truck, cuya producción en series limitadas está prevista para finales de 2026. Aunque visualmente comparte numerosos componentes con el eActros 600, incluyendo el eje eléctrico motriz, la cabina ProCabin, la arquitectura electrónica y los sistemas de asistencia a la conducción, la principal diferencia radica en la forma de almacenar energía. En lugar de grandes baterías, utiliza dos tanques de hidrógeno líquido refrigerado a -253 °C con capacidad para almacenar hasta 85 kilogramos de combustible, suficientes para recorrer más de 1.000 kilómetros sin repostar.

El funcionamiento del NextGenH2 se basa en una pila de combustible que transforma el hidrógeno y el oxígeno del aire en electricidad, generando únicamente vapor de agua como emisión. Una batería auxiliar de 101 kWh se encarga de gestionar los picos de demanda energética y de recuperar energía durante las frenadas. Además, el repostaje de hidrógeno puede completarse en apenas 10 a 15 minutos, una ventaja significativa para operaciones de larga distancia donde el tiempo de inactividad resulta crítico. Esta característica lo convierte en una alternativa especialmente atractiva para recorridos internacionales, trayectos flexibles o regiones donde aún no existe una red de carga eléctrica suficientemente desarrollada.

Para Daimler Truck, el futuro del transporte sostenible no depende de una única tecnología. La compañía sostiene que la diversidad de aplicaciones dentro del sector exige soluciones diferentes para responder con eficacia a cada necesidad. Mientras los camiones eléctricos a batería ya se consolidan como una alternativa viable para numerosas operaciones, los vehículos impulsados por hidrógeno podrían desempeñar un papel clave en aquellos servicios donde la autonomía, la flexibilidad y la rapidez de repostaje resultan determinantes. Con esta estrategia dual, el fabricante busca acelerar la descarbonización del transporte pesado sin comprometer la productividad de los operadores, apostando por una transición gradual y adaptada a las necesidades reales del mercado.








